Continuamos con la publicación de relatos ganadores de acéssit, en este caso nos vamos hasta Chile.
Había una vez un león diferente a los demás. A él no le gustaba la carne, prefería las frutas y las plantas. Pero su manada, amante de la caza, lo trataba diferente por eso.
Un día, mientras paseaba solo por el bosque, se encontró con una pequeña comadreja. Al verla, la comadreja se asustó y corrió a esconderse entre los arbustos.
¡Espera! —Rugió el león—. No te haré daño, no como animales. Solo quiero ser tu amigo.
¿Amigo? ¿Tú? Seguro solo quieres comerme —dijo la comadreja, sin moverse de su escondite.
Te prometo, no soy así. Soy diferente a los demás leones – dijo el león.
Con el tiempo, el león y la comadreja comenzaron a pasar todos los días juntos, riendo, jugando y compartiendo historias. Se hicieron grandes amigos, demostrando que la amistad no entiende de tamaños ni especies.
Pero la manada del león no aceptaba esa relación. “Un león no puede ser amigo de una comadreja”, decían. Entonces, el león tuvo una idea.
Reunió a toda la manada y les habló con firmeza:
Ustedes me han juzgado por ser diferente. Pero gracias a eso, descubrí el valor de la verdadera amistad. Si no pueden aceptar a quienes son distintos, entonces son ustedes los que pierden.
Desde entonces, el león y la comadreja y así concretó el pacto de que todos son iguales sin importar su tamaño o raza.
Categoría: Diferentes pero iguales
Nombre: Valentina Zapata
Edad: 13 años
Colegio: Escuela Básica José Martí
País: Chile
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