martes, 21 de diciembre de 2021

Ampliado el plazo del VII Concurso Infantil de Relato Breve, Otro Mundo es Posible

A petición de diversos colegios americanos, hemos decidido ampliar los plazos de la séptima edición del concurso infantil.


Os esperamos!!



jueves, 21 de octubre de 2021

VII Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible




El VII Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible tiene como lema “Juntos e iguales” y está dirigido a colegios de toda Iberoamérica, para los alumnos y alumnas de edades comprendidas entre los 10 y los 14 años.

Tras haber pasado el año 2020 sin llevar a cabo el tradicional concurso infantil de relato, debido a la covid19, este año de nuevo ponemos en marcha la VII edición del mismo.

Queremos que la misma represente un impulso para avanzar y superar lo sucedido durante este tiempo, por eso nos encantaría poder contar con muchos colegio de todo Iberoamérica en esta ocasión.

Se convocan tres premios de las siguientes temáticas:

  • No a la Violencia de género contra las niñas
  • Iguales en Derechos y Oportunidades
  • Juntos el Mundo es Mejor


Te apuntas?

lunes, 20 de septiembre de 2021

¿Hablamos de valores?

 


"Los sistemas de valores son todo lo que tenemos en el mundo, la única densidad, espesor y riqueza de nuestra experiencia, el único ser."  Gianni Vattimo

A veces nos sucede que, cuando regresamos a casa después de las vacaciones, nos encontramos desubicados. Se ve otro paisaje desde las ventanas y eso es suficiente para hacernos sentir “de vuelta al trabajo”. Es posible que en la educación de nuestros hijos e hijas nos suceda lo mismo: demasiada flexibilidad en los horarios, mucha transigencia, permisos para todo… Y un curso que comienza para el que necesitamos con urgencia recuperar hábitos y rutinas.

A pesar de los agobios del regreso, conviene pensar qué estamos haciendo para recuperar la idea de finalidad. “Todo esto que haces, ¿para qué sirve?”- nos preguntarían nuestros hijos a poco que buscásemos hueco para hablar un rato entre libro y libro que forrar. Y es que esa es la pregunta: todo lo que hacemos con ellos, contra ellos, por ellos y para ellos, ¿para qué sirve? La respuesta es sencilla y misteriosa a la vez: para que sean felices en el futuro.

El proceso equivale a mostrarles un camino, proveerles de buenas botas, cogerles de la mano los primeros tramos y apartarse después para que puedan hacer camino al andar. Las herramientas con las que se educa son el amor y el sentido común, y los ingredientes son los valores.

Los valores son las cualidades positivas, reales y no relativas, de las actitudes humanas. Se los transmitimos porque sabemos que les servirán para vivir. Pero, como dice Aristóteles, que es especialista en este asunto: “Primero recibimos las facultades y después ejercitamos sus actividades. Las virtudes, en cambio, las recibimos después de haberlas ejercitado primero. Nos hacemos justos realizando acciones justas. Y de no ser así, ninguna necesidad habría de que alguien nos enseñara”. Somos nosotros quienes enseñamos las virtudes con nuestro propio ejemplo. Por eso conviene repasar cuáles son y lo que significan, para escoger entre ellas las que queremos que nuestros hijos e hijas ejerciten. Enumeradas por Linda Kavelin en su Guía de virtudes para la familia, de la UNESCO, son:

AFÁN DE SUPERACIÓN, empeño constante en hacer las cosas lo mejor posible.

ALEGRÍA, capacidad para potenciar el bienestar propio y el de los demás.

AMABILIDAD,  implicación en el bienestar de otros.

AMOR, capacidad de cuidar y compartir las vivencias más personales con alguien.

APACIBILIDAD, mantener un estado interior de tranquilidad.

AUTODISCIPLINA, capacidad para controlar por uno mismo los impulsos.

COMPASIÓN, capacidad para preocuparse por quien sufre.

CONFIANZA, contar con los demás y creer en sus posibilidades.

CONSIDERACIÓN, respetar los sentimientos de los demás.

CORDIALIDAD, interés sincero por los demás.

CORTESÍA, empleo de buenos modales.

CREATIVIDAD, expresar ideas nuevas.

DELICADEZA, actuar de manera consciente para no herir a los demás.

DETERMINACIÓN, concentrar toda la energía en una tarea concreta.

ENTUSIASMO, actuar con entrega, de manera alegre y sin aparentar el esfuerzo.

FIDELIDAD, mantenerse firme en lo que uno cree o siente.

FIRMEZA, ser constante y ceñirse a un objetivo propio.

FLEXIBILIDAD, apertura a los cambios.

FORMALIDAD, llevar a cabo los compromisos adquiridos.

GENEROSIDAD, compartir sin esperar recompensas.

GRATITUD, reconocer lo que se ha recibido de los otros.

HONORABILIDAD, vivir respetando lo que uno considera correcto.

HONRADEZ, hacer una promesa o dar una palabra y cumplirla.

HUMILDAD, reconocer la propia necesidad de mejorar.

IDEALISMO, capacidad para creer que el mundo puede ser mejor y actuar para llevar a efecto esa creencia.

JUSTICIA, juzgar con imparcialidad.

LEALTAD, defender aquello en lo que uno cree.

LIMPIEZA, contribuir al orden de la casa familiar y al orden e higiene propias.

MISERICORDIA, tratar a los demás con clemencia y perdonar.

MODERACIÓN, establecer las rutinas de una vida equilibrada.

OBEDIENCIA, reconocer la existencia de reglas.

ESPIRITUALIDAD, apertura a la trascendencia.

ORDEN, capacidad de organización.

PACIENCIA, mantener en el tiempo el interés y las expectativas.

PERDÓN, ser capaz de dar otra oportunidad.

PREOCUPACIÓN POR LOS DEMÁS, ver más allá de los propios problemas y necesidades.

SENTIDO DEL PROPÓSITO DE LAS ACCIONES, tener un centro de atención claro, conocer el objetivo por el que se está trabajando.

PUDOR, sentido del respeto por uno mismo.

RESPETO, consideración por los derechos de otros.

RESPONSABILIDAD, responder ante los retos poniendo en juego las propias capacidades.

REVERENCIA, respetar lo que alguien considera sagrado.

SEGURIDAD EN UNO MISMO, ser capaz de aceptar un reto, de tomar una decisión y de pensar por cuenta propia.

SERVICIALIDAD, deseo de ser útil a los demás.

SINCERIDAD, ser franco, veraz y digno de confianza, tener palabra.

SOLICITUD, disposición alerta para las necesidades de los demás.

TACTO, decir la verdad de manera que no ofenda.

TOLERANCIA, aceptar las diferencias en los demás y a partir de ellas buscar acuerdo.

UNIDAD, conducirse con armonía, vivir como se piensa y de decir lo que se cree.

VALOR, ser capaz de superar el miedo.

VERACIDAD, coherencia entre las palabras y los actos.

La vida y la educación no son ese bullicio que nos rodea. ¿Hablamos de virtudes?


Carmen Guaita

miércoles, 24 de marzo de 2021

Yo soy yo y mi smartphone



Cuando el escritor norteamericano Marc Prensky acuñó en 2001 la expresión “nativos digitales”, se refería a quienes emplean la tecnología como una extensión de sí mismos. Por entonces se generalizaba el uso del smartphone, que ha resultado ser el paradigma de esa definición de Prensky. Y que se ha convertido en una prótesis de nuestros hijos desde que cumplen los diez u once años.

¿Para qué lo necesitan tan pronto? Bueno, es que tienen que comunicarse con sus amigos, o al menos eso es lo que ellos nos dicen, con gran poder de convicción, al suplicar que se lo compremos. Por supuesto, no queremos que se sientan inferiores o separados del grupo. Y ya está. Tardamos poco en comprender que hemos abierto la caja de Pandora en mitad de casa. Porque no debemos engañarnos, el gran atractivo del teléfono inteligente es el acceso a Internet. Y eso, hoy, lo pone todo alcance de nuestros hijos: desde el videojuego o la serie hasta la red social, desde la biblioteca de la Universidad de Harvard hasta la pornografía. El uso de una herramienta tan potente proporciona acceso ilimitado a la comunicación y la información, pero a cambio sitúa a niños y adolescentes ante riesgos graves. Por ese motivo hay que utilizarla con inteligencia y sentido común. De alguna manera, tienen que merecerla. Hace poco escuché decir a Pilar Rodríguez Sánchez, experta del programa “Familias enRedadas”: “Si nuestro hijo de doce años está despierto a las tres de la mañana chateando por el móvil, no está suficientemente maduro para tener móvil. Así de claro.” ¿Cuál es la conclusión? Que un smartphone tiene normas claras de empleo y ellos deben estar dispuestos a asumirlas.

La forma de comunicación de los adolescentes ha cambiado de distinta manera en los chicos que en las chicas. La colonización del smartphone les afecta más a ellas, mientras los chicos lo comparten con la consola y los videojuegos. Pero a unos y otras les obliga a crear una “imagen digital”, que deben cuidar tanto o más que la real. Por eso atienden de inmediato todos los mensajes que reciben. Por supuesto, cambia la relación entre el grupo de amigos, que siguen dialogando a través del teléfono incluso cuando están juntos. Cambia también la interacción de la familia. De hecho, las llamadas de voz están reservadas casi en exclusiva para los padres, y con sus amigos emplean otros cauces. La función principal del teléfono se convierte así en símbolo de control.

La forma de compartir, casi sin barreras, genera mucha transparencia en la comunicación. Esto facilita la colaboración pero también puede convertirse en una fuente de problemas porque el adolescente se “desnuda” psicológicamente ante los demás, y pierde su privacidad, volviéndose así vulnerable a cualquier forma de acoso,  incluida la que les puede obligar a desnudarse físicamente. Y se exponen a visualizar contenidos inapropiados, bien porque los padres no establecemos mecanismos de control, bien porque los reciben de sus amigos o como spam. No podemos cerrar los ojos ante el hecho de que el acceso a la pornografía online se establece hoy a los doce años.

Engolfados como están en sus cámaras, pueden capturar imágenes comprometidas de sí mismos o de otros. Cuando las cuelgan atolondradamente en la Red pueden crear un problema casi imposible de resolver e incluso con implicaciones legales. Y, como ya hemos comprobado, el estado de conexión permanente genera tensión en la familia y el entorno. Pueden negarse a apagar los móviles en reuniones familiares o en clase; pueden vivir tan volcados en ese mundo virtual que terminen ignorando lo que sucede en el cuarto de estar de casa.

El smarphone es una simple herramienta, diremos. También lo es la motosierra, y nuestros hijos de diez años no juegan con ella.  Debemos retrasar su llegada, tasar su tiempo de uso, ponerle normas claras de empleo, emplear los mecanismos de control parental. No los dejaríamos solos en la Quinta Avenida de Nueva York con el encargo de regresar solos a casa, ¿verdad? ¿Por qué entonces los dejamos solos en Internet?  Pero antes de nada, revisemos nuestra propia conducta porque, realmente, somos nosotros, los adultos, quienes estamos sometidos al imperio del smartphone.

Carmen Guaita

miércoles, 27 de mayo de 2020

Calidad educativa: ¿cuestión de producto y/o de proceso?

HABLAR DE ‘CALIDAD EDUCATIVA’ IMPLICA ANALIZAR, REFLEXIONAR CRÍTICAMENTE, PROFUNDIZAR Y CARACTERIZAR DEBIDAMENTE PROCESOS EDUCATIVOS.



Desde los sistemas educativos vigentes actuales, al referirse a la Calidad Educativa, se apunta, más que todo, a ‘productos’ (perfil de egresada/o de cursos, niveles educativos, carreras, postgrados, objetivos, resultados esperados, competencias,…). Sin embargo, es un hecho que no hay producto que no sea consecuencia de un proceso.
Además, al analizar cada contexto educativo, constatamos que se trata de productos ‘nunca acabados’. Terminamos un curso, concluimos un año de estudio, egresamos de una carrera,… sin embargo, no dejamos de aprender, seguimos aprendiendo, seguimos nuestra formación. Cada paso es como un ‘boleto de entrada’ para iniciar el siguiente… se trata de una secuencia que no acaba. El título de una carrera NO me garantiza que sea un buen profesional, sino me da permiso a ejercer la profesión y seguir aprendiendo ejerciendo, construyendo, junto a mis colegas, nuevas experiencias, es decir: a ‘profesionalizarme’ en la práctica laboral, siempre en un contexto particular, y siendo un proceso que continúa permanentemente.
Para describir ‘Calidad Educativa’, debemos preguntarnos por los CRITERIOS de CALIDAD que se toman en cuenta para valorar y calificarla. Además, es importante y necesario valorar quién(es) los definen y con qué intereses lo hacen.
En este particular, como ABACOenRed (www.abacoenred.com), un espacio de Educación Alternativa Popular con proyección nuestramericana, apuntamos a los siguientes 10 criterios mínimos de Calidad Educativa, en cualquier contexto, nivel o escenario educativo:
  1. Calidad educativa es necesariamente calidad para todas y todos. Al no ser así, entonces NO es calidad. Implica educación incluyente, sin discriminación, con respeto a la diversidad, incluso su disfrute sincero. Integra y se basa en cooperación genuina, como eje educativo integrador e incluyente por excelencia.
  2. La calidad educativa se construye desde el escenario singular, convirtiéndose sus actoras/es clave en las y los verdaderas/os autoras/es de la misma. Calidad educativa no puede imponerse desde arriba, sino, se acompaña su construcción, cooperando genuinamente entre los diferentes niveles administrativos, garantizando la coherencia con un proyecto político-educativo nacional. Y que no se nos olvide que en esta construcción colectiva hay lugar a equivocarnos y a rectificar, ya que desde los errores aprendemos también. Igual debe haber lugar para el aporte de todas y todos.
  3. Al ubicarnos dentro de un proyecto político-educativo nacional, hacemos un llamado a la ‘imaginación’ del ideal (un sueño – ‘lo inédito sensible’) a construir colectivamente en cada escenario particular. Es la apertura y el fomento a la ‘imaginación’, la capacidad y creatividad de imaginar, otro criterio esencial de toda calidad educativa. No se trata de una imaginación intuitiva nada más, sino de una imaginación que surge desde el estudio del contexto, desde la planificación consciente, desde una orientación clara en cuanto al proyecto educativo global en el cual nos ubicamos, desde la decisión de un compromiso (componente político-ideológico) con una educación alternativa popular. La imaginación (lo ‘inédito sensible’, planteado por ABACOenRed, a convertirse en el ‘inédito viable’, tal como lo plantea P. Freire; la visualización de la ‘zona de desarrollo próximo’ planteado por Vigotsky) constituye la fuente principal de todo avance en cualquier proceso de construcción cooperativa.
  4. Calidad educativa implica un enfoque ‘EcoPerSocial’, ya que se basa en la calidad de las relaciones sociales y de identidad ‘universal’, en la capacidad del diálogo y la profundidad del encuentro, como espacios educativos a priorizar, a construir conjuntamente como oportunidades de aprendizajes, integrantes de una actitud emprendedora cooperativa de calidad creciente, siempre. ‘Soy porque tú Eres, Soy siendo porque Somos siendo, partes integrantes del Universo.’
  5. Calidad educativa requiere necesariamente de un enfoque científico, tanto en cuanto a contenido (intencionalidad científica y enfoque holístico-complejo) como a metodología (sistematicidad). Esto implica desarrollar una actitud (auto-) crítica constructiva, investigar, profundizar, compartir, ampliar, cuestionar, reconstruir, interpretar, esenciar, imaginar – suponer, prever, validar, constatar, describir, explicar, (com)probar, contextualizar, errar, rectificar, crear, transformar, cambiar, mejorar, perfeccionar, etc. Implica una orientación ‘radical’ (es decir: desde la raíz) desde, en y hacia el aprender significativo; un aprender colectivo, cooperando genuinamente; una construcción colectiva de oportunidades de aprendizaje, una construcción (subjetiva) de significados ´EcoPerSociales’. En lo metodológico, se trata de construir una relación horizontal y sustituir definitivamente la ‘intención de enseñar’ (como expresión de una relación vertical entre quien (supuestamente sabe) y quien no sabe) por la intención de ‘aprender juntas/os’, aportando insumos todas/os, acompañándonos en el aprender. Pasando de ser solo actoras/es clave en los escenarios educativos a SER verdaderas/os autoras/es de nuestros propios escenarios educativos, como una tarea cooperativa.
  6. Calidad educativa no es posible sin garantizar escenarios idóneos para la creatividad, no solamente en el aprender, sino también a nivel de la administración de la educación: su contextualización, planificación, organización, diversificación, inclusión, implementación, desarrollo, evaluación, monitoreo, seguimiento, acompañamiento,… Implica superar paradigmas ya vencidos para ir construyendo, en cooperación siempre, escenarios educativos muy propios. Este mismo componente integra fenómenos como: originalidadexigencia flexibleflexibilidad exigente y exigencia productiva. Ser creativa/o no es un don con el cual nacemos, sino se aprende creando. Y el aprender a SER creativa/o pasa por respetar y disfrutar la diversidad. SER creativa/o es CREAR diversidad.
  7. Calidad educativa significa responsabilidad compartida, porque la calidad educativa se caracteriza por ser un proceso de construcción conjunta de OPORTUNIDADES de aprendizajes. Las oportunidades no se dan, ni se presentan así no más, sino se construyen colectivamente. Cuando se nos presentan posibilidades, nos queda como responsabilidad convertirlas en oportunidades, cooperando genuinamente.
  8. Calidad educativa implica una decisión al compromiso. Esta decisión, esencialmente de carácter político-ideológico, se expresa en un enfoque de Educación Alternativa Popular, como enfoque metodológico sustancial de todo proceso de aprendizaje. En una dinámica de práctica – reflexión – práctica mejorada, deben integrarse holísticamente al menos siete ejes: participación constructiva (ser autoras/es, compartir, construir), experienciación ((co-)construir y vivir la experiencia, aprender de ella), concienciación (construir la propia conciencia), comunicación (diálogo, encuentro, puesta en común – acordar, construcción de redes), sistematización (reflexión, profundización y comprensión para el cambio necesario – personal, social, contextual), integración (‘solo yo no puedo’, nos necesitamos y nos queremos, trabajo colectivo, trabajo en redes), transformación (SER, calidad de vida para todas y todos). Estos 7 ejes, sin excepción, se entrecruzan y caracterizan esencialmente por la cooperación genuina, la que destaca y profundiza su valor educativo.
  9. La calidad educativa se expresa en la creación colectiva de espacios para el descubrimiento de su(s) talento(s) (su vocación personal). Para que alguien se dé cuenta de lo que realmente le gusta hacer, lo que le apasiona, lo que puede hacer ‘de maravilla’, es necesario un escenario educativo que estimule, respete y disfrute la creatividad, la originalidad y la diversidad. Este tipo de escenarios educativos son los que constituyen el camino al descubrimiento – cooperando – de los talentos propios, ya que ‘vivir el aprender es SER’. Es justamente desde la diversidad que la cooperación genuina adquiere su mayor valor.
  10. Calidad educativa implica aprender. Y aprender es cambiar de actitud para transformar la realidad que vivimos, construyendo mayor calidad de vida para todas y todos. “La persona más relacionada con el aprender es quien aprende, tal que la AUTO-evaluación debe ser el punto de partida, complementándola de manera constructiva con la co-evaluación y la hetero-evaluación.”. Querer estandarizar las evaluaciones significa un irrespeto a la creatividad y a la diversidad, y por ende al talento humano, a su vocación. Todo proceso evaluativo, considerando su carácter educativo por esencia propia, considerando también el derecho a equivocarnos, debe caracterizarse por un profundo respeto a la originalidad, la creatividad y la diversidad. En vez de unificar las modalidades evaluativas (el mismo examen para todas y todos), debemos diversificarlas y hasta crear espacios para que quienes aprendan puedan sugerir y decidir cómo expresar lo aprendido ante quienes facilitamos los procesos de aprendizaje. Solo así, el producto de una evaluación, igual será resultado de todo un proceso de cooperación genuina entre quien aprende (me incluyo como docente), quien facilita (incluyo a educandos) y quienes comparten (educandos y facilitadoras/es).
La calidad educativa se construye entre todas y todas y demanda de cada quien un cambio de actitud. De allí que desde ABACOenRed, planteamos que el reto de una educación de calidad consiste en que toda comunidad educativa construya escenarios educativos, basados en actitudes cooperativas. Esto lo podemos lograr si nos enfocamos más y fundamentalmente en el PROCESO educativo, para que sea un proceso incluyente, cooperativo, de responsabilidad compartida, contextualizado, consciente, respetuoso a la creatividad, originalidad y diversidad, con lugar para el descubrimiento y la profundización–ampliación de nuestros talentos. Cultivando nuestros talentos ‘EcoPerSociales’, sin duda alguna, estamos contribuyendo a la construcción colectiva de calidad educativa en el escenario o contexto que sea.
Herman Van de VeldeABACOenRed

viernes, 21 de febrero de 2020

Cuestión esencial: la Educación, los educadores


La educación es, como la justicia, la sanidad y la ciencia, tema supra-partido político. Se dirige a todos los ciudadanos, sin discriminación alguna, y no puede concebirse desde ideología, creencia e identidad cultural alguna.

Educación para ser personas “libres y responsables” (art. 1º de la Constitución de la UNESCO), para “dirigir con sentido la propia vida”, según impecable definición de D. Francisco Giner de los Ríos. La Constitución de la UNESCO ofrece iluminados caminos para el mañana: vivir guiados por principios democráticos, comprobar la veracidad de la comunicación y, sobre todo, a prender a ser, para el pleno ejercicio de las facultades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, inventar, ¡crear! Cada ser humano único capaz de crear, de inventar un futuro y participar en el colectivo, nuestra esperanza.

La educación durante toda la vida constituye la herramienta más poderosa de la democracia. Educación a lo largo de toda la vida, como fuerza emancipadora, liberadora, como forjadora de un comportamiento “personal”, decidido con total autonomía. “Libres, escribió Eduardo Galeano, son quienes crean, no copian. Quienes piensan, no obedecen. Enseñar es enseñar a dudar”. Ya no se trata de estructuras locales, cerradas y estáticas, sino de un sistema global abierto y en continua evolución, movido por el ritmo trepidante que le impone el progreso de las comunicaciones y la aceleración de los intercambios de todo tipo.

Educación, según las recomendaciones de la Comisión Jacques Delors, para aprender a ser, a conocer, a hacer, a vivir juntos. Para la interacción, para el enriquecimiento recíproco, para el respeto a los demás. Educación para aprender a emprender, para aprender a atreverse. Educación para el respeto a los demás, para una relación de total confianza y amorosa con los progenitores, de fraternidad con los familiares.

La educación para la paz es un campo específico pero forma parte del desafío educativo propio de una “aldea global” asimétrica, cuyas disparidades en lugar de reducirse se están ampliando. Millones de niños y jóvenes no acceden a los niveles mínimos de aprendizaje en muchos países del mundo. La educación para la paz debe incluir la educación para la democracia, la justicia, el desarme, los derechos humanos, la tolerancia, el respeto a la diversidad cultural, la preservación del ambiente, la prevención de los conflictos,  la reconciliación, la no violencia y la cultura de paz. Para hacer posible la transición histórica de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón.

La educación es un proceso de participación en el cual debe desarrollarse la capacidad crítica,  esencial para los nuevos ciudadanos del mundo. La educación para la paz debe enseñar a encontrar soluciones a los conflictos, a la guerra, a la violencia, al terrorismo, a la explotación de género, a combatir el daño ambiental y oponerse a todo lo que sea contrario a la vida y a la dignidad humana. Hay que aprender a comportarse para favorecer la transición de una cultura de guerra a una cultura de paz, de la fuerza a la palabra. La educación tiene que proporcionar conocimientos y capacitaciones para que los ciudadanos entiendan el complejo mundo en el que viven, lo gestionen democráticamente, usen equilibradamente los recursos  naturales y construyan y defiendan un sistema de valores en el que estén integrados la tolerancia, la justicia, el respeto a las diferencias. Es decir, la paz y no la violencia, desoyendo el famoso adagio de “si quieres la paz prepara la guerra”.

Los Estados son los actores políticos que deben asumir y articular estos planes, pero es la sociedad civil a través de sus múltiples formas la que debe influir a través de una intensa participación democrática, para que se adopten las medidas correspondientes con la rapidez exigible.

Está claro,  para el  buen entendedor, que el gran problema que nos acosa no es de diferencia sino de indiferencia, no del reconocimiento de la igual dignidad sino del supremacismo y el racismo. Educación es ser independiente (que no “indiferente”, que añadiría Ángel Gabilondo, que sabe muy bien de qué se trata y de lo que supone, en los distintos grados, impulsar el proceso educativo). Lo más preocupante es cómo germinan aquí y allá semillas de racismo, de fanatismo, de dogmatismo… sin que nadie parezca acordarse de lo que sucedió en los año 1933 a 1939… Una gran mayoría de la ciudadanía se halla  siguiendo aturdida y obsesionada a sus equipos de fútbol o atenta en exclusiva al pasado inmediato y al presente, con reivindicaciones que, fundamentadas con frecuencia en torpezas de los que han gobernado a uno y otro lado, tendrían cabida en situaciones de menor apremio, sin darse cuenta de que ahora las generaciones jóvenes y venideras son las únicas que merecen atención para conseguir mantener el mundo a flote y asegurarles una vida en condiciones aceptables.

La educación debe proporcionar a todos conciencia global. Es un aspecto crucial: el prójimo puede ser próximo o distante. Y el cuidado del entorno no debe limitarse a lo más cercano sino que debe extenderse, porque el destino es común, a todo el planeta.  Educación, “conducir” el maravilloso misterio de la vida siendo capaces de  aproximarse a los demás, de “a-projimarse”, recorriendo todos los trechos “con el amor a cuestas”, como recomendó Miguel Hernández.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Último relato ganador de la sexta edición del concurso Iberoamericano Infantil, Otro Mundo es Posible

Con el concurso Iberoamericano de Relato Breve, cada año tratamos de formular temas a los más pequeños para que den sus puntos de vista y propuestas para aquellos problemas que viven en su infancia (acoso escolar, actitudes violentas...) y los que enfrentarán en un futuro (cambio del clima, discriminación de género...) para conseguir que sean mejores ciudadanos el día en que les toque tomar el relevo y sean los actores de la sociedad.





Protejamos la Tierra

Era un día normal para una familia de orangutanes que vivía en una selva del sudeste asiático. La madre acababa de dar a luz a quien era su tercer hijo. Los dos mayores eran gemelos y ya habían crecido bastante desde que nacieron hacía un año, pero aun así estaban viviendo con sus padres. Cuando fueron a buscar comida para alimentar a la agotada madre, que descansaba con el recién nacido en su regazo, el padre y los dos hermanos empezaron a oír un ruido, como si hubiera cientos de animales huyendo de algo.

El sonido se acercaba, así que volvieron a donde estaba la madre con el hijo más pequeño para asegurarse de que estaban bien. Cuando llegaron quedaron desolados. Las llamas habían cubierto el lugar y en medio de las llamas se podía distinguir el quemado cuerpo de la madre con su hijo en brazos. Ninguno de ellos se movía. Empezaron a correr, para escapar de las llamas. Altas columnas de humo salían de ellas y entorpecían la visión y la respiración.

Escalaron a los árboles y pasaban de rama en rama, pero el fuego se propagaba muy rápido. El humo cada vez era más espeso y costaba más respirar. Intentaron subir a las copas de los árboles, pero el humo no desaparecía. Cada vez estaban más cansados, pero no podían descansar o les engullirían las llamas como hizo con sus familiares. Media hora después los dos habían muerto por asfixia.

¿A qué no adivinas la causa del incendio?. Fue causado para liberar la tierra y así poder plantar palmeras y conseguir más aceite de palma.

Esta es la realidad de muchos orangutanes y otros animales salvajes que son quemados o muertos para explotar el suelo en beneficio de las multinacionales.

¡!¡No podemos permitir que esto siga pasando!!!

Alumna: Claudia González Sierra
Edad: 13 años
Colegio: Santo Domingo (FESD), Oviedo. España