viernes, 28 de abril de 2017

POR UN PROFESORADO CUALIFICADO Y BIEN REMUNERADO

"LOS PROFESORES AFECTAN A LA ETERNIDAD. NADIE PUEDE DECIR DÓNDE SE TERMINA SU INFLUENCIA." 

HENRY BROOKS ADAMS


La última de las metas que jalonan el Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre educación, tiene que ver con el que quizá sea el elemento más importante para posibilitar una educación verdaderamente de calidad: el profesorado. Vivimos un momento en el que la docencia no es una profesión que se valore suficientemente, a pesar de que sobre los profesores y profesoras recaen la formación y  el futuro de nuestros hijos e hijas, de las próximas generaciones. Podría decirse, sin riesgo de resultar dramatista, que del profesorado depende el futuro del mundo.
Sin embargo, los docentes no pueden llevar a cabo su trabajo adecuadamente en clases abarrotadas, algo que sigue siendo muy común en numerosos países en desarrollo. Por ejemplo, en las escuelas de educación primaria de Uganda hay, de media, 57 alumnos por profesor, frente al ratio medio de 17 alumnos en los países de renta alta. Estas desigualdades se agravan en las zonas rurales más remotas de los países en desarrollo, donde las condiciones de los centros y una remuneración insuficiente no suponen un incentivo para los ya escasos docentes contratados en estos países.
La cualificación del profesorado supone también un problema en muchos países. Si bien la media mundial revela que el 93% de los profesores de primaria tienen las cualificaciones mínimas requeridas, este porcentaje se reduce a un 47% en países como Palestina. Los países donantes son conscientes de la importancia crucial de la formación del profesorado, y como prueba de ello han triplicado su inversión en este ámbito en la última década, destinando la mayor parte de los fondos a los países menos desarrollados. No obstante, si queremos que los niños, niñas y jóvenes de todo el mundo tengan una educación de calidad, tal y como plantea el ODS4, es necesario que esta tendencia se mantenga.
Las condiciones laborales del profesorado son otro aspecto que debe tenerse en cuenta para garantizar el cumplimiento de esta meta. No podemos olvidar que los docentes no sólo transmiten conocimientos, sino que en sus manos está educar y formar a los adultos del mañana, en definitiva a las sociedades del futuro. Por eso, la docencia debería ser una de las carreras y profesiones más valoradas socialmente, y los profesores y profesoras deben disfrutar de condiciones de empleo dignas. Sin embargo, esto no es así en muchos países. Por ejemplo, si bien la mayoría de los docentes son trabajadores públicos con contratos estables, los contratos temporales son cada vez más habituales. En lo referente a la remuneración, y aunque existen amplias disparidades entre los países, en muchos casos los salarios suponen un obstáculo para contar con profesores adecuadamente cualificados, especialmente en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por ejemplo, un estudio realizado en trece países latinoamericanos reveló que los profesores de preescolar y primaria ganan el 76% del sueldo de otros técnicos y profesionales, un porcentaje que aumenta hasta el 88% en el caso de los profesores de secundaria. En cualquier caso, cifras insuficientes para reflejar el valor de una profesión que constituye uno de los principales pilares del futuro de cualquier sociedad.
Estos son algunos de los aspectos que los Estados se han comprometido a abordar durante los próximos quince años para garantizar que “se aumenta sustancialmente la oferta de maestros calificados, entre otras cosas mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo”. Debemos exigir a nuestros Gobiernos que hagan lo necesario para cumplir con este compromiso, pero también comprometernos, cada uno de nosotros, a valorar y defender el trabajo del profesorado todos los días.
entreculturas.org

martes, 4 de abril de 2017

Convocada la cuarta edición del Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve “Otro Mundo es Posible”

Como viene siendo habitual por estas fechas, se convoca una nueva edición, la cuarta, del concurso infantil de relatos, abierto a todos los colegios de los distintos países de nuestra comunidad iberoamericana.




BASES DEL CONCURSO

El IV Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible tiene como lema “No a la violencia contra el más débil” y está dirigido a colegios de toda Iberoamérica, para los alumnos y alumnas de edades comprendidas entre los 10 y los 15 años, en categoría única para todos ellos y tres temáticas.

Se convocan tres premios de las siguientes temáticas:
No a la Violencia y acoso escolar
No a la Violencia de género contra las mujeres
No a la Violencia contra los animales

El relato breve  será  a elegir entre las tres temáticas señaladas, deberá ser original e inédito y deberá ser presentado de forma individual por alumnos de los Centros Escolares participantes, de acuerdo con las siguientes bases:

1,- La participación será necesariamente a través de los colegios, tanto públicos como privados y sólo se podrá concursar en una de las temáticas convocadas.
2,- El relato no deberá exceder de 300 palabras y contendrá un rechazo implícito o explícito a la violencia.
3,- El plazo de inscripción de colegios abarca desde el día 17 de Abril  hasta el 12 de Mayo de 2017, ambos inclusive, y la inscripción se realiza mediante correo de confirmación a: concurso@ong-otromundoesposible.org
4,- El plazo de recepción de los textos se fija entre el 15 y el 19 de Mayo de 2017, debiendo ser enviados a la dirección de correo de la Ong Otromundoesposible: concurso@ong-otromundoesposible.org, en formato Word, Fuente Arial 12, o similar. Junto con el relato, se deberán incluir los datos completos del autor (nombre, apellidos, edad y curso), así como el nombre del colegio o centro escolar.
5,- Los centros escolares participantes en el Concurso, serán los encargados de enviar los relatos escritos por sus alumnos.
6,- El jurado se compondrá de cinco miembros y estará presidido por D. Federico Mayor Zaragoza, Presidente de la Fundación Cultura de Paz.
7,-  Los colegios de los alumnos que resulten ganadores, deberán enviar la fotografía de los ganadores, así como en su momento las correspondientes a la entrega de los premios.

En total se entregarán tres premios, correspondientes a cada una de las tres temáticas.
El premio consistirá en Trofeo, Diploma y publicación de los relatos en la web Iberoamericana otromundoesposible.net, para los ganadores, y Diploma y material didáctico para el centro escolar. 


Se publicarán los resultados del concurso con la correspondiente promoción para los Colegios/ Centros ó Institutos premiados, así como la publicación en nuestro blog escolar de todos los relatos ganadores. http://otromundoesposiblecolegios.blogspot.com.es/  

miércoles, 22 de marzo de 2017

La Belleza

CLASE DE VALORES EN UN COLEGIO PÚBLICO DE BARRIO EN MADRID. ALUMNOS DE 5º Y 6º DE PRIMARIA, PREADOLESCENTES. TEMA DE LA JORNADA: EL VALOR DE LA BELLEZA.

La maestra comienza preguntando si alguien puede definir la belleza, y advierte a los chiquillos sobre la dificultad de la respuesta. Entre unos y otros, lanzan la primera bomba de sabiduría: “La belleza es algo mucho más profundo de lo que perciben los sentidos. Es aquello junto a lo que te sientes cómodo y tranquilo.” La maestra, casi sin resuello, propone algunas cuestiones mientras proyecta imágenes en la pizarra digital. “¿Es bella la pirámide de Keops?”- pregunta. Y Nico, un rubiales de ojos muy vivos responde inmediatamente: -“No, porque costó la vida de muchas personas.”. Lisett, desde la otra esquina de la clase, responde con su acento cálido: “Pero no perdieron la vida por nada, dejaron un gran legado. Sí que es bella.”
“Y Mona Lisa, ¿es bella?”- continúa la maestra. Verónica, que tiene la carita de un ángel, responde: “Para mí, sí lo es. A lo mejor no es tan perfecta como una modelo pero a su lado yo me sentiría cómoda.” “¿Por qué?”- pregunta Johansel, desafiante. Y Verónica, responde como un rayo: “Porque es amable. ¿No ves cómo le sonríe al pintor?”
“¿Y el David de Miguel Ángel?” “Es bello aunque está enfadado y con la honda en la mano da un poco de miedo”. “¿Y el Moisés?” “Este es mejor. Parece vivo.” “¿Son bellas las Meninas?”- prosigue la maestra. Y David, tan reflexivo siempre, opina sin dudarlo que algunas sí y otras no. Y que, en paradoja, la más guapa, que es la Infanta, parece soberbia y altanera, y por tanto no es bella. El grupo entero está de acuerdo así que, al final, la Menina más bella resulta ser la Maribárbola. Cuando la pantalla proyecta a Dora Maar pintada por Picasso en modo cubista, se organiza casi un tumulto. Entre unos y otros llegan a la conclusión de que es bella, con sus dos narices y sus seis ojos, porque es única.
La clase va terminando y hay que buscar conclusiones. Deciden apuntar como resumen esta frase: “La belleza no tiene que ver con lo que te gusta; es algo que te detiene, sobrepasa tus sentidos y alcanza tu corazón.” “¿Un ejemplo de belleza?”- pregunta la maestra. Naiara, que es muy sabia, responde: “Charlie Chaplin.” Y entonces, una tímida Sofía, que ha permanecido toda la sesión en silencio, levanta la mano y afirma serenamente: “La belleza es la verdad.”
La maestra siente una profunda emoción ante la belleza de ese pequeño grupo humano, pero quiere dar todavía un paso más. Les hace notar que han percibido con la vista todas las obras de arte cuya belleza han juzgado y les reta a demostrar qué harían para explicar la belleza a un invidente. Y entonces Miguel, con su metro setenta y dos de muchacho bueno, levanta el brazo casi hasta el techo de la clase y responde muy seguro: “Le acariciaría despacito con los pétalos de una rosa.”

Carmen Guaita

martes, 24 de enero de 2017

EL “DIAGNOSTICISMO”


EN 1930, JOSÉ ORTEGA Y GASSET DESCRIBIÓ EN SU LIBRO “LA REBELIÓN DE LAS MASAS” LOS PERFILES NEGATIVOS DE SUS CONTEMPORÁNEOS. ES FACILÍSIMO IDENTIFICAR CON ESTAS PALABRAS A LOS JÓVENES DE HOY.

Calificaba Ortega y Gasset a sus contemporáneos como vaciados de su propia historia, sin entrañas de pasado ni intimidad, dispuestos a fingir cualquier cosa, incapaces de entender que hubiera misiones particulares y vocaciones, abandonados a la impresión de que la vida es fácil, y por tanto convencidos de que son dominadores y triunfantes, acostumbrados al exceso en lo material, sin autocrítica ni escucha, que ni ponían en tela de juicio sus opiniones ni contaban con los demás.
Es facilísimo identificar con estas palabras a los jóvenes de hoy. El filósofo enmarcaba esta descripción en la desesperanza de los años treinta del siglo XX. La de nuestros chicos y chicas se enmarca en el sistema económico y social que nos gobierna, tal vez sucesor natural de aquel triste periodo de la historia.
Sin embargo, con ser todo esto cierto, caemos con frecuencia en algo que podríamos denominar “diagnosticismo”: una descripción pesimista de los problemas que no aporta soluciones. Me asombra hasta que punto se ha extendido esta práctica entre los expertos, incluso entre quienes hablan de educación, cuya herramienta básica debería ser la esperanza. Si en todos los seres humanos late un alma profunda, ¿cómo podemos llamar generación perdida a un grupo de personas que apenas ha empezado a vivir? ¿Con qué derecho? Al fin y al cabo, los adolescentes reflejan la actitud general de la sociedad y sus modelos éticos son los que les presentamos.
Debemos abandonar el “diagnosticismo”,  que no describe la verdad, ni siquiera una parte considerable de ella, porque termina siendo una fuente de desesperanza. Así que empecemos por la humildad de reconocer que el hombre no es la medida de todas las cosas sino la medida de lo humano. Somos seres abiertos a nuevas posibilidades de crecimiento, por eso los docentes, además de enseñar álgebra o robótica, personificamos.
Sabemos que nuestra presencia está dejando una profunda huella vital en los alumnos y no desaprovechamos la ocasión de ahondarla, transmitiendo de palabra y de obra el verdadero modo de empleo de la vida: los valores. Están ahí siempre: seguimos necesitando la comunicación, la amistad; seguimos siendo solidarios, seguimos doliéndonos con las injusticias y riendo como válvula de escape, seguimos amando y sufriendo. Los niños y jóvenes entienden qué es un sistema de valores, no hay más que hablar en clase sobre ellos.
Abandonar el “diagnosticismo” requiere, sobre todo, oxidar la nostalgia. Los “diagnosticistas”, cuando hablan de recuperar valores, se refieren a un tiempo perfecto en el cual estuvieron vigentes, y que nunca ha existido en realidad. No hay tiempos mejores a los que regresar, lo que hay es una búsqueda, un progreso ético de la humanidad que debe avanzar y no retroceder. Este es el mejor momento de la historia porque es el nuestro. Y el mundo de hoy, es mejor que el de hace quinientos años. A pesar de todo. Sin duda.
Nuestros alumnos han visto aumentar extraordinariamente sus posibilidades y tienen reconocidos sus derechos. Son iguales ante la ley y cuentan con las cuotas de libertad más amplias que nadie haya tenido. Además, no han perdido la profundidad de su esencia. Necesitan, de la manera más profundamente humana, mirar lo que acontece, pensar lo que acontece, preguntarse por ello. He escuchado decir a una gran especialista que la adolescencia es el territorio de la irreflexión. Seguramente, es una afirmación desmemoriada: no hay etapa en que uno reflexione más y se haga más preguntas. Los niños y jóvenes intuyen que el vértigo de la actualidad no es la plenitud y que necesitan una dimensión interior. Por eso el centro educativo debe ser un lugar donde cargar las pilas, y los profesores, una dinamo.
La tarea docente se efectúa, de principio a fin, en el sistema de valores. Nos obliga a los profesores a realizar un viaje hacia el interior que tiene un componente muy grande de decisión personal, de templanza, de consciencia, de espíritu. Si saboreamos estas palabras nos daremos cuenta de que estamos hablando de la dimensión esencial del hombre.
Abajo el “diagnosticismo” sin respuestas. Ahora las cosas son así, pero ahora es cuando nos toca actuar. Necesitamos las virtudes clásicas, que son los verdaderos avances de la humanidad: justicia, prudencia, sabiduría profunda, conocimiento de nuestros límites, templanza en los juicios, pasión por la verdad, atención a los demás, autocontrol, reconocimiento de que somos una hermandad que solo puede progresar si se ayuda mutuamente.
La partida está en nuestras manos.

Carmen Guaita

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los niños y la adaptación a su modo de ser

Primer Premio “No a la Discriminación por Cultura” – III Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve “Otro Mundo es Posible”


Uno abre los ojos por primera vez, sin saber lo que pasa o como es.

A medida de que el tiempo pasa, uno siempre encuentra “unos pequeños defectos”, de su cuerpo, de su capacidad y demás…Pero lo que las personas no saben o no comprenden, es que cada individuo es diferente a los demás. Así que empiezan a  discriminarse a sí mismos, perdiendo su autoestima y queriendo que los otros estén conformes con su personalidad. Pero ocurrirá lo contrario, porque al querer cambiar, uno deja de ser lo que era y empieza a tener otros hábitos innecesarios, como estar pendiente de la otra persona.

En la sociedad, hay dos grandes grupos de personas. Las que dicen no a la discriminación y las que discriminan. Y si lo hacen, es porque no les enseñaron a tener respeto por los demás  Pueden hacerlo para  reírse, para hacer bromas,  o por diversión. Y no tienen idea de que tarde o temprano ellos también se verán involucrados.

La  familia le puede decir que uno si nace así, es un ser único, y no tiene que importarte lo que te digan, pero no saben cómo es la mentalidad de esa persona, si es difícil para ella o no aceptarse como es. Por eso, si uno tiene una pancita que le molesta, con un poco de esfuerzo se puede bajar; unos dientes chuecos se pueden emprolijar y una nariz que no es de su gusto, también.

Pero en realidad hay que pensar que los otros también tienen defectos, tienen envidia hacia otros, tienen miedo de ser diferentes a los demás, pero tal vez tienen otra manera de procesarlo.

La enseñanza que nos deja esto, es que todos tenemos características heterogéneas y sentimientos distintos.



MAILEN NUÑEZ BANTLE  
EDAD: 13  INSTITUTO FISHERTON DE EDUCACIÓN INTEGRAL. ARGENTINA

Racismo Social

Primer Premio “No a la Discriminación por Origen Social” – III Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve “Otro Mundo es Posible”


Las personas tendemos a discriminar a la gente por su color de piel, tipo de religión, por su estatus económico y por etnia cultural es triste ver cómo la gente puede ser tan superficial , cómo vemos en el pasado a las personas usar a personas de color como esclavos , las personas de piel clara se creía mejor por su estatus económico y por el color de su piel , al escuchar esos relatos históricos me da pena ver lo que les hacían tanta crueldad a hombres, mujeres y niños así que siento vergüenza pertenecer a la raza humana ya que la maldad que se arraiga en el fondo del corazón de algunos humanos no tiene límites, ¿cómo podemos discriminar a personas que son iguales a nosotros? Si por poseer un rasgo físico, creencia, conductas culturales o una economía baja es clave para merecer un buen trato no vale la pena ocupar un lugar en el lado de los supuestos superiores ya que yo creo que una persona vale por lo que lleva dentro su pureza, integridad, lealtad, sencillez y nobleza de corazón

Si los motivos al principio mencionados son suficientes para anular su valor como ser humano, como hijo de Dios hecho a su imagen y semejanza; quien practique el racismo olvidando esta primicia tan elemental e importante no cabe duda que es una persona vacía de su corazón y cerebro.

Así pues empecemos a enseñar mejor los valores de aceptar al ser humano como tal y no por el estuche que lo recubre. Si deseamos un mundo mejor lejos de la miseria e injusticia empecemos a descubrir que en las diferencias encontramos las fortalezas para poder crear una mejor sociedad. Un mudo de paz y respeto donde la felicidad reine independientemente de cómo somos.



Dannae Barrientos Celis
Edad: 12 años
Liceo Chapero, Guatemala.