viernes, 29 de mayo de 2026

La experiencia de ser maestro (I)

Comenzamos la publicación de una serie de entrevistas a maestros de todo Iberoamérica, y en esta primera ocasión, aunque no sea de nuestra comunidad hispana, lo hacemos con una maestra de un colegio bilingüe en español de la India como país invitado. 

En estas entrevistas intentaremos recabar su opinión y experiencias como maestros, en los distintos países de nuestra comunidad.



Omep- ¿Qué consideras más valioso de tu labor docente?

Sonam Patil-  Sin duda, lo más valioso de mi labor docente es transmitir la felicidad de compartir el conocimiento con mis estudiantes. Considero muy importante poder acompañarlos en su proceso de aprendizaje y crecimiento, motivándolos a desarrollar confianza, curiosidad y amor por el idioma y la cultura. Ver su progreso y entusiasmo día a día es una de las mayores satisfacciones de ser profesora.

P- ¿Qué crees que tus alumnos valoran más de ti?

R- Hay muchas ocasiones en las que mis alumnos me han hecho darme cuenta de que valoran mucho mi paciencia con ellos, ya que aprender una lengua extranjera puede ser frustrante a veces. También aprecian la pasión que tengo por el idioma, ya que intento llevar las clases más allá de la gramática y ofrecer una experiencia cultural completa.

P- ¿Sueles “llevarte trabajo a casa”?

R- La verdad es que sí. Siempre estoy pensando en cómo mejorar mis clases y en diferentes estrategias para enseñar el mismo tema. A veces, eso termina afectando mi vida personal, porque sigo pensando en el trabajo incluso fuera del horario escolar.

P- ¿Puedes valorarte como profesional de la enseñanza?

R- Considero que soy una profesora muy comprometida, con mucha paciencia, energía y pasión por la educación y la enseñanza del español. Siempre intento mejorar mis clases, buscar nuevas estrategias de enseñanza y crear un ambiente positivo para mis estudiantes. Además, trabajar en una escuela internacional me ha permitido crecer tanto a nivel profesional como personal, aprendiendo a adaptarme a diferentes necesidades y estilos de aprendizaje. Aunque todavía sigo aprendiendo y mejorando cada día, me siento satisfecha con el esfuerzo y la dedicación que pongo en mi labor docente.

P- ¿Cómo ha cambiado el sistema educativo desde que empezaste tu labor docente?

R- Estudié en una escuela pública donde la enseñanza era muy mecánica y robótica. Desafortunadamente, el sistema solo se preocupaba por los estudiantes con mejor rendimiento académico. Afortunadamente, ese concepto ha cambiado.

Además, ya no se trata solo de estudiar y memorizar de forma repetitiva. Me gusta que el sector educativo ahora se enfoque más en el desarrollo del pensamiento crítico.

P- ¿Hay algo que eches en falta en el sistema educativo?

R- Definitivamente bienestar emocional de los estudiantes y también de los docentes. También echo en falta más tiempo y espacios para que los profesores puedan innovar, colaborar y seguir formándose profesionalmente.

P- ¿Y algo que piensas que podría derogarse?

R- Que debería reducirse la enseñanza basada únicamente en la memorización, para dar más espacio al aprendizaje práctico, la creatividad y el pensamiento crítico.

P- Por último, si estuviera en tu mano un solo cambio, pero esencial, ¿Cuál sería?

R- Creo que la educación debería centrarse más en formar personas seguras de sí mismas, creativas y con pensamiento crítico, y no únicamente estudiantes que memorizan información para aprobar exámenes. Por eso, si pudiera hacer un cambio esencial en el sistema educativo, sería convertir la educación en un proceso más humano y menos enfocado exclusivamente en las calificaciones.

 

Muchísimas gracias por compartir con todos tus experiencias docentes, que seguro nos aportarán cosas positivas.

Sonam  Patil

Grado  IGCSE/ IBDP

Nahar International School

India



jueves, 28 de mayo de 2026

IX Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve: Ya tenemos a los ganadores

En una edición con un enorme número de países y colegios participantes, el Jurado ha tenido mucho trabajo para emitir el veredicto debido a la calidad de los relatos presentados.



Desde Río Grande hasta la Patagonia, desde el continente americano, pasando por Europa y África hasta Asia, este año colegios de un gran número de países han participado en nuestro concurso.

El año pasado tuvimos como invitado un colegio de Guinea Ecuatorial, único país hispanohablante de África, que en esta undécima edición ha consolidado su participación.

Y como novedad de este año, un colegio de educación bilingüe en español de la India, ha sido invitado a participar con sus alumnos, mostrando una gran sensibilidad y dominio de nuestra lengua común, lo que les ha hecho merecedores de dos Accésit honoríficos.

Cuatro continentes ya los que participan en el concurso, afianzando su difusión en el ámbito escolar hispano.

Tenemos que agradecer a todos esos colegios su apuesta por la educación, no solo curricular, sino también en valores humanos, demostrando los relatos de sus alumnos que ese camino lo están recorriendo de forma exitosa.

Sin más preámbulos, los ganadores de este año son.....


A los colegios y a todos los alumnos que han soñado con participar y ganar, les decimos que han demostrado un excelente nivel. Niños de 10 años hasta 14, que han imaginado y escrito historias emotivas donde se resaltan valores como el respeto a las personas, a la naturaleza o el rechazo al acoso escolar y de género, se merecen nuestro reconocimiento, hayan ganado o no un premio.

A todos, colegios y alumnos, Enhorabuena, Gracias y os esperamos el próximo año.




jueves, 19 de marzo de 2026

Bases de la XI Edición del Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible

Aquí pueden consultar la información necesaria para la participación en la nueva edición. 

Anímense a participar y buena suerte!



sábado, 7 de febrero de 2026

Colegios y Profesores extraordinarios

Como viene siendo habitual, queremos reconocer no sólo el mérito de los alumnos que participan en el concurso, sino también el de los colegios y profesores que asumen el reto de formar en valores a los estudiantes.




Con este concurso, desde Ong Otromundoesposible se pretende que los alumnos de los colegios de Iberoamérica aporten sus puntos de vista y propuestas para conseguir que la sociedad en la que vivimos -donde es frecuente ver casos de discriminación, acoso escolar o violencia contra las niñas y mujeres-, sea mejor el día de mañana, adquiriendo para ello valores de respeto e igualdad hacia los demás, de manera que cuando sean adultos actúen de forma digna, respetuosa y justa a nivel personal y trasladen esa actitud a la sociedad en la que les toque vivir.

En palabras de Federico Mayor Zaragoza, Presidente del Jurado hasta su fallecimiento, el concurso pretende fomentar en los alumnos "valores de solidaridad, tolerancia, no violencia, respeto al medio ambiente, etc., que favorezcan el desarrollo de sociedades más justas, solidarias, equitativas y pacíficas".

En concreto se pretende conseguir que reflexionen y escriban sobre cómo mejorar tres aspectos de la discriminación:

  • Cómo evitar la Violencia de Género
  • Cómo acabar con el Acoso Escolar.
  • No Discriminación.

Es evidente que la parte fundamental del concurso son los colegios que asumen estos valores éticos y humanos y que, a través de los profesores, crean las condiciones para ser interiorizados por sus alumnos.

Por eso queremos dar las gracias por su excelente capacidad docente y su sensibilidad humana y social, a los siguientes colegios y profesores, de izquierda a derecha en la imagen:

 

Francisca Castillo Serey

Colegio: Escuela José Martí

País: Chile

 

Gloria Valdez

Colegio: Liceo Chapero

País: Guatemala

 

Joel Leví Engono Upolo

Colegio: Belén los Rosales

País: Guinea Ecuatorial

La estrella que no podía brillar

Finalizamos la publicación de los relatos ganadores de la décima edición del concurso con el ganador de la categoría "Diferentes pero Iguales", desde Guatemala.


En una galaxia muy lejana, había un planeta habitado por estrellas que brillaban intensamente. Las estrellas que más brillaban eran consideradas de alto estatus y símbolos de una belleza inigualable. Por otro lado, las estrellas que no brillaban mucho eran consideradas de bajo rango y “feas”.

En este inmenso planeta, en el barrio más pobre, vivía una estrella que no brillaba absolutamente nada, y su nombre era Emily. Debido a que no brillaba nada, recibía mucho acoso escolar.

En la escuela, Emily jamás se sintió cómoda o bienvenida, ya que desde que era apenas una estrellita bebé tiene recuerdos de cuando las demás estrellas le decían cosas sobre el porqué no brillaba.

Emily vivía con su madre en una casa bastante pequeña, debido a que no tenían mucho dinero. Pero su madre hacía lo posible para poder pagar la colegiatura y las necesidades de la casa.

Un día, mientras Emily estaba en la escuela, el grupo popular llegó a molestarla y a decirle que era muy “fea” por no tener brillo. También se burlaron de su comida, que su madre había hecho con mucho esfuerzo.

Emily se sintió muy triste ese día. Al ver que se burlaban de la comida que su mamá había preparado con tanto amor, sintió un nudo en la garganta. No entendía por qué las demás estrellas no podían aceptar que todas eran diferentes.

Esa noche, cuando llegó a casa, no quiso cenar. Su mamá se preocupó y le preguntó qué pasaba, pero Emily solo dijo que estaba cansada. En el fondo, le dolía contarle que en la escuela la molestaban todos los días por no brillar.

Pasaron los días y el acoso escolar no paraba. Las estrellas más brillantes seguían burlándose de Emily, y aunque ella intentaba ignorarlas, cada palabra la hería más. Empezó a sentirse cada vez más sola, incluso llegó a pensar que no tenía ningún valor.

Pero todo cambió cuando llegó una nueva profesora a la escuela, la profesora Lucía. Ella notó desde el primer momento que Emily estaba triste y que algo no andaba bien. Un día, después de clase, se acercó a ella y le dijo:

—Emily, he notado que estás muy callada. ¿Quieres hablar conmigo?

Emily dudó un momento, pero por primera vez sintió que alguien la veía de verdad. Le contó todo: cómo la molestaban, cómo se sentía, y cómo quería brillar como las demás estrellas, pero no podía.

La profesora Lucía la abrazó con ternura y le dijo:

—Tú ya brillas, Emily, pero lo haces de una forma distinta. No necesitas brillar como los demás para ser especial. A veces, la luz más suave es la que más ayuda a otros.

Desde ese día, la profesora comenzó a hablar con el grupo de estrellas. Les enseñó sobre el respeto, la empatía y la importancia de aceptar a los demás tal como son. Poco a poco, las demás estrellas empezaron a ver a Emily con otros ojos.

Un día, en una actividad de la escuela, Emily leyó un poema que había escrito sobre su experiencia. Todos la escucharon en silencio. Al terminar, hubo un gran aplauso. Por primera vez, Emily sintió que su voz brillaba más que cualquier luz.

Emily nunca llegó a brillar como las otras estrellas, pero aprendió que su valor no dependía de eso. Brillaba con su corazón, con su bondad, y con su fuerza para seguir adelante a pesar de todo.

Moraleja:

Todas las estrellas tienen su propia forma de brillar, aunque no siempre sea visible a los ojos de los demás. El verdadero brillo está en cómo tratas a los otros, en tu bondad, y en tu valor para seguir siendo tú misma, incluso cuando el mundo quiere que cambies. Nunca dejes que alguien te apague. Sé siempre luz, incluso en la oscuridad.

Dedicatoria:

Dedico esta historia a todas las personas que han sentido que no encajan o que no brillan lo suficiente. Ustedes son importantes. Nunca están solos. Siempre habrá alguien que los escuche, los apoye, y los recuerde que su brillo, aunque diferente, es único y necesario en este universo.

 

Categoría: Diferentes pero Iguales

Alumna: Deyreen Adriana Vanegas Molina

Edada: 12 años

Colegio: Liceo Chapero

País: Guatemala

El Escombro Humano: La Historia de Pedro

Segundo relato correspondiente a los ganadores del concurso Infantil de Relato Breve, este correspondiente a la categoría "No al Acoso Escolar", desde España.



Parecía un día normal en la vida de Pedro. Se levantó a la misma hora de siempre, con el mismo sueño acumulado de siempre. Desayunó lo habitual: un huevo revuelto y dos tostadas con aceite, y se fue al colegio con su ropa de todos los días. Las dos primeras clases, Lengua e Inglés, las tuvo con su tutora Rosa, como de costumbre. Todo parecía transcurrir sin novedad... hasta que llegó la clase de Educación Física.

Pedro no era precisamente el más deportista de su clase. Según su médico y también su madre, tenía algunos kilos de más. Aun así, sabía defenderse en la mayoría de los deportes. En casi todos... menos en uno: el fútbol. Irónicamente, ese era el favorito entre los chicos de su edad, y justo ese día, era el que les tocaba practicar.

El profesor Diego dividió a la clase en equipos para organizar un pequeño torneo. A Pedro le tocó, para bien o para mal, en el equipo de los más hábiles. Y como era de esperarse, pronto lo dejaron de lado. Cada vez que cometía un error —y eran muchos—, las risas se apoderaban del campo. Se burlaban de él abiertamente, sin ningún tipo de compasión.

Al terminar la clase, Pedro se encontró con sus amigos Juan y Luis, que estaban en la otra clase. Le contaron que habían oído a Adrián, Nicolás y Sergio —los mejores jugadores de fútbol del colegio— llamarlo “escombro” y decir que estorbaba en cualquier sitio donde estuviera. Pedro trató de no darle importancia y siguió con su día como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, al llegar a casa y revisar su móvil, vio algo que no pudo ignorar. Un sticker circulaba en los grupos: era una imagen suya jugando al fútbol, acompañada del texto “El escombro humano”, y debajo, montones de risas y comentarios crueles. Pedro sintió una mezcla de rabia, tristeza y humillación, pero decidió no decir nada. Fingió que no lo había visto y trató de continuar con su vida.

Al día siguiente, todo el colegio parecía conocer el apodo. Todos lo llamaban “escombro humano” y comenzaron a darle la espalda, como si fuera una molestia solo por existir. Con el paso de los días, las burlas se convirtieron en empujones y agresiones físicas. Lo tiraban al suelo con cualquier excusa: “Es que estaba estorbando”, decían, riendo.

Pedro comenzaba a sentirse frustrado y cada vez más solo. Día tras día, la situación lo afectaba más, pero no decía nada en casa. Temía que si sus padres intervenían, todo empeoraría en el colegio.

Tres meses después del inicio del acoso, Pedro estuvo a punto de recibir una paliza durante el recreo. Afortunadamente, Luis, su amigo fuerte y corpulento, intervino justo a tiempo. Esta no fue la única vez que tuvo que defenderlo. Las amenazas eran constantes y crecían en violencia. Fue entonces cuando Luis y Juan decidieron contar todo lo que estaba ocurriendo.

Al principio, no parecía que las autoridades escolares tomaran cartas en el asunto. Pero justo en la última clase antes de las vacaciones de Semana Santa, la jefa de estudios, Patricia, entró en el aula con tres partes de expulsión: uno para Adrián, otro para Nicolás y otro para Sergio. Los tres fueron suspendidos temporalmente.

Ese mismo día, los acosadores se acercaron a Pedro y le susurraron que si volvía a salir solo, le partirían las piernas. Afortunadamente, las amenazas no se cumplieron. No aparecieron en la salida del colegio.

Al llegar a casa, Pedro no pudo más. Rompió en llanto frente a su madre. Entre sollozos, dijo algo que la dejó helada:
—No tiene sentido seguir viviendo así... si cada día es sufrir.

Alarmada por lo que escuchó, su madre no dudó en pedir ayuda profesional y llevó a Pedro a un psicólogo. Fue una etapa difícil, pero con apoyo emocional, tiempo y el cariño de su familia y amigos, Pedro comenzó a recuperarse.

Meses después, Pedro ya estaba mejor. Los acosadores fueron finalmente expulsados de forma definitiva y el ambiente en el colegio empezó a cambiar. Aunque todo terminó en un gran susto, no todos los niños y niñas tienen la misma suerte que Pedro. Algunos no llegan a tiempo a pedir ayuda. Algunos no pueden seguir adelante.

Por eso, es importante estar atentos. Porque el silencio y la indiferencia pueden ser tan dañinos como las propias burlas. Y porque nadie, absolutamente nadie, merece sufrir por ser diferente.

 

Categoría: No al Acoso Escolar

Alumno: Jorge Quirós González

Edad: 14 años

Colegio: Santo Domingo de Guzmán, Oviedo

País: España

viernes, 6 de febrero de 2026

El espejo de Clara

De vuelta hasta Chile, terminamos la publicación de los relatos ganadores de un Accésit.



Clara era un pequeña niña adolescente que soñaba con ser ingeniera, le encantaba construir cosas y solucionar problemas pero muchas personas le decían que eso no es para mujeres. En la escuela se burlaban de ella y en casa le sugerían que eligiera una profesión “más femenina”.

Un día su abuela le regalo un viejo espejo y le dijo: "No es para que te veas bonita, es para que recuerdes lo fuerte que eres."

Desde entonces, Clara decidió ignorar los comentarios y luchar por su sueño.

Con esfuerzo y dedicación, logro entrar a la universidad y se convirtió en la primera mujer ingeniera de su pueblo. Ahora visita escuelas para motivar a otras niñas y demuestra que los sueños no tienen género.

 

Categoría: No a la violencia de género contra las niñas

Nombre: Antonella Quijada

Edad: 13 años

Colegio: Escuela Básica José Martí

País: Chile