viernes, 6 de febrero de 2026

El eco del silencio

Toca el turno a los relatos ganadores de la X edición, y nos sentimos muy orgullosos de presentarles el ganador de la categoría No a la Violencia de Género, que ha sido ganado por María Bilogo, estudiante de 14 años de Guinea Ecuatorial, país de habla hispana invitado a esta edición.


María siempre fue una joven luchadora. Desde muy pequeña, imaginaba un futuro lleno de amor y felicidad. Sin embargo su felicidad cambió cuando conoció a Javier. Al principio él era el príncipe que había esperado: cariñoso, atento y lleno de promesas. Se conocieron en el primer curso de Bachillerato y, tras unos meses de noviazgo, decidieron vivir juntos, lo que comenzó como un sueño, pronto se convertiría en una pesadilla.

Al principio las cosas eran perfectas, sin embargo, poco a poco Javier empezó a mostrar su lado oscuro. Las pequeñas discusiones se convirtieron en gritos y reproches, María quería intentar recordar al hombre encantador que había conocido, pero cada vez que lo hacía, Javier la aplastaba con sus palabras hirientes “no sirves para nada” le decía con desprecio, “nunca serás lo que esperé”.

María se sentía atrapada en una red de miedo y confusión. Su autoestima se desvanecía con cada insulto y cada golpe. Al principio pensó que todo era culpa suya; que si solo fuera más perfecta él dejaría de gritarle. Así que comenzó a cambiar; dejó de verse con sus compañeras, dejó de asistir a la escuela felizmente y su vida giraba en torno a las necesidades de Javier.

Una tarde, mientras recogía la casa, encontró una carta que había escrito para ella misma años atrás. En ella describía sus sueños: ser una artista, viajar por el mundo y encontrar al amor verdadero. Al leerla, sintió un profundo dolor en el pecho; esa niña llena de esperanza parecía un recuerdo lejano.

Una noche, después de una discusión prácticamente violenta, María se encerró en el baño. Las lágrimas caían por su rostro mientras recordaba los días felices antes de conocer a Javier. Pero esa noche fue diferente; decidió que ya no podía vivir así. Con el corazón latiendo fuertemente y la mente lleno de dudas, cogió el teléfono y buscó ayuda.

Llamó a su madre que no había visto durante un tiempo, cuando le contó lo que estaba pasando, su madre la acogió de nuevo a casa, dándola refugio y apoyo incondicional. Con miedo pero decidida, María empacó algunas cosas mientras Javier dormía profundamente en el sofá.

Cuando llegó a la casa de sus padres, sintió un alivio abrumador. Durante las próximas semanas comenzó a reconstruir su vida poco a poco. Volvió a la escuela reencontrándose con sus compañeros y en medio de ellos compartió su experiencia que fue liberador; comprendió que no estaba sola y que el amor no debería doler así.

Sin embargo, Javier no se rendiría tan fácilmente, comenzó a enviarla mensajes amenazantes y llamarla constantemente: “te encontraré” decía con furia cada texto.

Un día María decidió enfrentarlo. Se armó de valor y fue a buscarlo para decirle que ya no volverá más. Cuando llego al lugar donde solían verse, su corazón latía fuerte, pero sabía que tenía que hacerlo por ella misma.

Al verlo llegar con una mirada furiosa y descontrolada, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. ¿Dónde has estado? Preguntó con una voz amenazante. Javier se acercó amenazadoramente, pero esta vez todo cambió, ya no era aquella niña asustada de antes, le miró con determinación a los ojos, dio un paso atrás y le dijo: “no me toques”.

Esa fue la última vez que se vieron. María entendió finalmente que el amor no duele, que el amor es respeto y apoyo mutuo. Con el paso del tiempo sanó sus heridas y aunque las cicatrices del pasado permanecen visibles en su corazón ahora son parte de su historia de superación y valentía.

 

Categoría: No a la Violencia de Género

Nombre: María Cornelia Bilogo

Edad: 14 años

Colegio:  Belén los Rosales

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